rumiar la biblioteca: 2014

lunes, 29 de diciembre de 2014

Thomas Pynchon: El arco iris de la gravedad o cómo se documenta un escritor

Thomas Pynchon, El arco iris de la gravedad (1973), traducción de Antoni Pigrau, Barcelona, Tusquets (2009)
http://www.tusquetseditores.com/titulos/fabula-el-arco-iris-de-la-gravedad

Hay una escena en el café Odéon de Zúrich donde el protagonista Slothrop se encuentra con un espía argentino, un anarquista disidente del pujante poder peronista, que describe Argentina de la manera que sigue:


"En la época de los gauchos, mi país era un trozo de papel en blanco. Las pampas se extendían hasta donde llegara la imaginación de los hombres, inagotables, sin cercas. Hasta donde llegara el gaucho a caballo, el lugar le pertenecía. Pero Buenos Aires consiguió la hegemonía sobre las demás provincias. Todas las neurosis de propiedad cobraron fuerzas y comenzaron a infectar el campo. Se construyeron cercas y el gaucho fue menos libre. Es nuestra tragedia nacional. Nos obsesiona la construcción de laberintos donde antes solo había cielo y llanura abierta. Dibujamos modelos cada vez más complejos sobre la hoja en blanco. No podemos soportar esta apertura: nos aterroriza. Mira a Borges. Mira los suburbios de Buenos Aires. Rosas, el tirano, murió hace un siglo, pero su culto florece de nuevo. Debajo de las calles de la ciudad, las conejeras de habitaciones y pasillos, las cercas y las redes de caminos de acero... El corazón argentino, con toda su culpa y perversidad, anhela el retorno a aquella mera y tranquila serenidad: aquella unidad anárquica del cielo y las pampas."

No olvidemos que la colaboración del gobierno argentino durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial fue crucial, y definitiva al terminar la contienda, como refugio para empresas, personas y divisas. Tal vez pertenezca a la teoría conspiranoica, pero se dice que unos cuantos submarinos fueron avistados en las costas. Sin embargo lo que me divierte sobremanera es la irónica (¡y tan literaria!) transparencia con que el escritor deja plasmado cómo se ha documentado: leyendo a Borges, a Lugones, a Hernández. El gaucho es un anarquista: ¡Gaucho Bakunin, dice! 

Más arco iris en: Thomas Pynchon: El arco iris de la gravedad o el musical de la Segunda Guerra Mundial


lunes, 22 de diciembre de 2014

Iris Murdoch sabe nadar

Iris Murdoch, El mar, el mar (1978), traducción de Marta Gustavino, Barcelona, Debolsillo (2013)
http://www.megustaleer.com/ficha/P83649A/el-mar-el-mar

Pregúntense si el arte y la vida se parecen en algo:
"Se me acaba de ocurrir que en estas memorias podrían caber toda clase de delirios fantásticos sobre mi vida, ¡y la gente se los creería! Así es la credulidad humana, el poder de la palabra impresa y de cualquier 'nombre' conocido, o cualquier 'personalidad del mundo del espectáculo'. Aunque los lectores afirmen que 'se lo toman con cierto escepticismo', en realidad no es así. Están ávidos de creer, y creen, porque creer es más fácil que no creer, y porque cualquier cosa escrita tiende a ser 'verdadera en cierto modo'."

El protagonista de este diario, un director de teatro retirado, ha sacado la varita mágica cual Próspero para acomodar los elementos a su gusto pero aquí nadie le hace caso. Esto no es un escenario, parecen decirle los demás protagonistas. El prodigio, paranoico y divertidísimo, termina por desvanecerse a pesar del ahínco con que ha sido construido. El fracaso no solo sobreviene al personaje, también al lector, que al poco desconfía de todo.

"En realidad, todo esto se terminó hace mucho tiempo, y ahora lo estamos soñando."  
"Pero tú estás intentando obligarme a entrar en una trama que no es la trama de la situación. Lo que estás diciendo es todo colateral, es una especie de comentario abstracto. Eres tú quien está 'contando un cuento'. Yo estoy en el lugar donde suceden realmente las cosas."

¿Las cosas suceden realmente? Murdoch reflexiona sobre la ficción de la vida en relación con lo que convencionalmente entendemos por ficción y que solemos relegar al arte de la fabulación. Por lo visto se parecen en cierto punto: aquello del caos y la necesaria interpretación. Acaso tergiversada, acaso magnificada, pero siempre personal y maravillosa.


Qué necesaria esta experiencia marina, de prosa lúcida y rebosante de sentido del humor, con ese punto intermedio entre la inocencia y la ironía de los realmente talentosos.


lunes, 15 de diciembre de 2014

¿Acertó Maurice Blanchot?, o el arte de salir chamuscado

Maurice Blanchot, El libro por venir (1959), traducción de Cristina de Peretti y Emilio Velasco, Madrid, Trotta (2005)
http://www.trotta.es/pagina.php?cs_id_pagina=13&cs_id_contenido=1937

El libro que tenemos entre manos es un compendio de artículos publicados por Blanchot en la N.R.F. entre 1953 y 1959, y tratan sobre asuntos literarios. Lectura obligada y disfrutada allá por los años de universidad. Una segunda lectura ahora pone de manifiesto la relevancia del subrayado como autobigrafía, y al poco caigo en la cuenta de la necesidad de apuntar la fecha de los sucesivos subrayados en el supuesto caso de que algún día quisiéramos reconstruir una historia personal de la lectura de ciertos ejemplares. Podríamos servirnos de diferentes colores y alguna nota aclaratoria, por ejemplo. Aunque sé que, a pesar de mi obstinación por el orden y mis tics de memoriosa, reservo para el placer el arte de la despreocupación y la improvisación y la invención. Huelga decir que ni hice ni haré tal distinción. Pero sí copiaré aquí un subrayado de entonces que sigue inquietándome:


"¿Qué puede un hombre?, preguntaba Monsieur Teste. Eso es preguntarse acerca del hombre moderno. El lenguaje, en el mundo, es por excelencia poder. El que habla es el poderoso y el violento. Nombrar es esa violencia que separa lo que es nombrado para tenerlo bajo la forma cómoda de un nombre. Solamente nombrar convierte al hombre en esa extrañeza inquietante y perturbadora que debe trastornar a los demás seres vivos e incluso a los dioses solitarios que llamamos mudos."

Blanchot dice que hay zonas en toda biblioteca que se asemejan peligrosamente al infierno y que debemos eivtarlas si no queremos quemarnos. Lo mismo podría decirse de un libro, aunque todavía dudaba si este escondía un infierno. De modo que, temeraria, me paseé por aquí y por allá y me detuve a releer artículos enteros. Por ejemplo, aquellos dedicados a la literatura del futuro, sobre todo para comprobar si lo que apuntaba Blanchot, en conversación permanente con Barthes, ha llegado a manifestarse en terrenos literarios o si por el contrario señalaba entonces una trayectoria que aún no ha sido practicada. Atención, escritores:

"La novela es con frecuencia tildada de monstruosa, aunque salvo algunas excepciones es un monstruo bien educado y muy domesticado. [...] La predominancia de la novela, con sus aparentes libertades, sus audacias que no ponen el género en peligro, la seguridad discreta de sus convenciones, la riqueza de su contenido humanista, es, como antaño la predominancia de la poesía reglada, la expresión de esa necesidad que experimentamos de protegernos contra lo que hace a la literatura peligrosa: como si al mismo tiempo que el veneno, aquella se apresurara a segregar para nuestro uso el único antídoto que permite su tranquilo, su duradero consumo. Pero quizá la literatura muere por aquello que la hace inofensiva."
La literatura será peligrosa o no será.

"[...] la literatura nunca está ahí ya, siempre está por encontrar o por reinventar."
La literatura será búsqueda o no será; será la no-literatura durante el trayecto.


Advertencia: No lea a Maurice Blanchot si no está dispuesto a salir chamuscado.


 

lunes, 8 de diciembre de 2014

César Aira y el peligro de clonar

César Aira, El congreso de literatura (1997), Barcelona, Literatura Random House (2012)
No se diga que el delirio que tenemos entre manos no está lo suficientemente argumentado, explicado, teorizado:
"[...] creo que lo más conveniente será remontarme al comienzo. Pero no el comienzo de esta historia sino el anterior, el comienzo que hizo posible que hubiera una historia. Para lo cual es inevitable cambiar de nivel y empezar por la Fábula que constituye la lógica del relato. Después tendré que hacer la 'traducción', pero como hacerlo completamente me llevaría más páginas de las que me he impuesto como máximo para este libro, iré 'traduciendo' solo donde sea necesario; donde no sea así, quedarán fragmentos de Fábula en su lengua original; si bien me doy cuenta de que eso puede afectar al verosímil, creo que de todos modos es la solución preferible. Hago la advertencia suplementaria de que la Fábula a su vez toma la lógica de una Fábula anterior, en otro nivel más de discurso, del mismo modo que del otro lado la historia sirve de lógica inmanente de otra historia, y así hasta el infinito. Y (para terminar) que los contenidos con que he llenado estos esquemas no guardan entre sí más que una relación de equivalencias aproximativas, no de significados."
Dígase en cambio que, si de congreso de literatura hablamos, en el párrafo citado aparece tanta teoría literaria que enseguida sonreímos: allí Derrida y su huella y su diferencia, allí la metáfora nietzscheana, o aquí el estilo a la manera bartheana:

"La forma que toma en mí esa metáfora [vampirismo] es especial, como digo. Lo que le succiono al prójimo al que me prendo no es dinero, ni seguridad, ni admiración, ni, pasando al rubro profesional, temas o historias. Es el estilo."
¿Necesitamos conocer el argumento, la peripecia? Nos situemos, pues: Un escritor es invitado a un congreso de literatura en Venezuela con motivo de la representación de una de sus obras teatrales. Sin embargo, el protagonista elabora un plan alternativo: clonar a Carlos Fuentes, el gran Genio de las letras, que también ha sido invitado a participar. El resultado es un delirio descomunal, un despropósito de fuga perpetua, de irse por las ramas, con ciertos pespuntes teóricos, si se quiere, y la interpretación que a cada uno venga en gana. En mi caso: ¡ojo con clonar a escritores!, que generalmente nos quedamos con las pelusas de todo eso, aunque en las pelusas se esconda el estilo.

Divertido y fresco, al mejor estilo de Aira, como un abanico.


lunes, 24 de noviembre de 2014

Andrés Neuman y la música

Andrés Neuman, Hacerse el muerto, Madrid, Páginas de espuma (2011)
http://paginasdeespuma.com/catalogo/hacerse-el-muerto/

Leo a Neuman como si escuchara un disco. Mentira: leo a Neuman salteando, porque soy de esa especie, como si discjockeara el libro. Con ánimo de canapé. Con vicio de Macedonio. Con rebeldía: me hago la viva, reivindico la voluntad de leer a mi antojo. Porque "Mucho más urgente que noquear al lector es despertarlo". Eso dice Neuman. El de la prosa eufónica.También dice que "Nos hemos puesto tan hiperhibridantes, que pasado mañana haremos una revolución purista".

Leo y no todo me eleva o me abstrae o me hace flotar o me deleita, pero sí lo consiguen piezas como  "Una rama más alta", "Breve alegato contra el naturalismo postal", "Anabela y el peñón", "Monólogo de la mirona" y "Madre música". Sobre todo "Madre música", acaso el alma del libro, como el alma de algunos instrumentos de cuerda:

"Acabo de soñar con mi madre. La escena (si los sueños son escenas y no su imposibilidad) sucedía en un auditorio de Granada. En el último lugar donde tocó el violín. Era un concierto de Mozart. Yo la escuchaba sentado entre el público. Mi madre iba vestida de calle. Con el pelo muy corto, sin teñir. Desafinaba a menudo. Cada vez que lo hacía, yo cerraba los ojos. Cuando volvía a abrirlos, ella me miraba fijamente desde el escenario y sonreía con placidez. Al despertar, por un instante, me ha parecido que mi madre estaba intentando enseñarme a disfrutar de los errores. El tiempo nos deja huérfanos. La música nos adopta."
Hace un tiempo escribí un post sobre Fogwill, Perec, los sueños y la música. Si hubiese conocido esta pieza, la hubiese incluido allí, sin duda.



lunes, 17 de noviembre de 2014

Enrique Vila-Matas o la esperanza

Enrique Vila-Matas, Kassel no invita a la lógica, Barcelona, Seix Barral (2014)
http://www.planetadelibros.com/kassel-no-invita-a-la-logica-libro-115466.html

Para salir de Europa hay que salir del bosque y para salir del bosque hay que salir de Europa, o la Historia natural de la destrucción (Sebald):

"Luego, algo más tarde, se avino a contarme que se trataba de una instalación con un sonido envolvente de jarana bélica, mezclada con una orquesta sinfónica y crujidos del bosque que de algún modo reconstruía los bombardeos que había sufrido el parque Karlsaue y la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial."



Europa está gagá, nos dice Vila-Matas mientras se pasea por la Documenta 13, la realidad está acabada, jubilada, al menos en Europa, y solo proyecta su mirada hacia el hueco de la tierra, donde todo acaba al final. Menos mal que la esperanza resopla como un impulso constante, suave, pero testarudo, en el arte. El impulso del entusiasmo. Porque el arte atesora la alegría como el núcleo central de toda creación.

"Europa había muerto, quizás tenía razón la joven Kassel en su riguroso luto, pero el arte del mundo estaba muy vivo, era la única ventana abierta que les quedaba a los que todavía buscaban la salvación del espíritu."
 
 
*
 
¿Qué Vila-Matas es este al que siempre se le ha acusado de evitar la realidad o al menos de resbalar a su alrededor?

"Le habría gustado confesarle en aquel momento que lo político o, mejor dicho, la eterna quimera de un mundo humanizado, era inseparable de la investigación artística y del arte más avanzado."
 

¿Qué Vila-Matas es este? ¿Alguien parecido al je est un autre de Rimbaud?
 
"Porque yo es otro. Qué culpa tiene el cobre si un día se despierta convertido en corneta. Para mí es algo evidente: asisto a la eclosión, a la expansión de mi propio pensamiento: lo miro, lo escucho: lanzo un golpe de arco: la sinfonía se remueve en las profundidades, o entra de un salto en escena."
 


lunes, 10 de noviembre de 2014

Lina Meruane o la sádica adorable

Lina Meruane, Sangre en el ojo, Barcelona, Caballo de Troya (2012)
http://www.megustaleer.com/ficha/CT51006/sangre-en-el-ojo

¡Una historia de terror! ¡El pánico de todos nosotros, insufribles lectores, la imagen devenida pesadilla a lo Perro andaluz! Y no despierta, no.

Pobrecita, diremos, esta chica tan como yo: en una fiesta queda ciega de golpe, sus ojos la han traicionado, han dejado de reflejar el mundo para mostrarle lo primordial, la sangre. Y se han empecinado.

"Y fue entonces que un fuego artificial atravesó mi cabeza. Pero no era fuego lo que veía sino sangre derramándose dentro de mi ojo. La sangre más estremecedoramente bella que he visto nunca. La más inaudita. La más espantosa. Sangraba a borbotones pero solo yo podía advertirlo. Con absoluta claridad vi cómo la sangre espesaba, vi que la presión aumentaba, vi que me mareaba, vi que se me revolvía el estómago, que me venían arcadas y, sin embargo."

De modo que la acompañaremos por su periplo de amor y ceguera, de diagnósticos y familia. Quizá lo más interesante desde mi punto de vista es la manera en que el amor hacia su compañero se va transformando: paulatinamente, como una corajuda víctima de la que nos compadecemos y nos enorgullecemos a un tiempo, pero a la que le concedemos el derecho a comportarse de esa manera tan egoísta: a transformar su invalidez en ventaja, a convertir la mala suerte en avaricia. Una sádica adorable.


lunes, 3 de noviembre de 2014

Granta - Rebaño + 1

VV.AA., Granta, I, Barcelona, Galaxia Gutenberg (2014)
http://www.galaxiagutenberg.com/libros/granta-i.aspx

¿Cómo se entiende la testarudez aquella de pretender ser uno cuando cualquiera sabe que alejarse del rebaño es más difícil que saltar al vacío? ¿Cómo delimitar ciertas miradas que inciden y reinciden en denunciar y en reírse, porque la denuncia no está reñida con el humor y porque el humor nos devuelve la denuncia en un acto de instropección donde la reflexión ha ido y ha regresado, pero sobre todo en denunciar algunos aspectos que como rebaño solemos detectar pero jamás señalar, porque para señalar necesitamos un dedo, el nuestro, la firma de nuestra individualidad?

Excelentes textos los que nos presentan aquí Valerie Miles y Aurelio Major donde lenguaje, memoria, denuncia, humor, ejercicios de estilo, crónicas, diarios, reflexiones sobre el género y diversidad de escenarios se dan la mano. 

De todas estas piezas de impecable hechura y variedad de estilo, quizá me haya sorprendido Hebe Uhart ("Corrientes tiene payé") y Kjartan Flogstad ("Utopía socavada") por la fresura y la temática, pero echarle un vistazo al elenco de firmas habla sin más.



lunes, 27 de octubre de 2014

Pron bien pronunciado

Patricio Pron, El libro tachado, Madrid, Turner (2014)
http://www.turnerlibros.com/Ent/Products/ProductDetail.aspx?ID=525

¿Patricio Pron es aquí Patricio Pron? En absoluto. Naturalmente que ejerce su función autoral según la entiende Foucault y que él mismo respalda: autonomía / originalidad / propiedad / moralidad. Y sobre todo quiero detenerme en esta última, quizá la veta más brillante y seductora de su discurso, o la más necesaria.

"[...] se debería condenar un sistema literario que otorga un valor específicamente literario a algo que no lo es en absoluto, la vida privada de un autor o su pertenecia a un género o a una minoría específicos o a su país de origen, un tipo de visión literaria particularmente presente en estos momentos en el ámbito de la enseñanza de la literatura, en especial en Estados Unidos."
*

Roland Barthes mató al autor, nos recuerda, pero el autor lejos de desaparecer se transformó en un producto sin duda más valorado que ese otro producto subsidiario del mismo que denominamos obra. Se venden autores y no sus libros. 

(Nótese que en el párrafo precedente no se menciona la lectura, y casi me asombra. Porque no deberíamos olvidar que todo este asunto de la desaparición del autor nace como una problemática de la exégesis literaria: los formalistas rusos abogaron por un texto que hable por sí mismo y promulgaron el olvido de la biografía del autor a la hora de interpretar, tan caro al romanticismo, cosa que pocas veces se ha llevado verdaderamente a la práctica, ni entonces ni menos ahora. La exageración y a la vez simplificación de este criterio, nos recuerda Pron, ha dado como resultado una bifurcación opuesta y bien clara: profusión de lo autobiográfico / negación de la voluntad del autor (automatismos, OuLiPo, etc.).)

Si el autor parece hoy una marioneta al servicio de la mercadotecnia, nos queda reflexionar, pues, sobre el papel que juega el lector, quien recibió entonces la responsabilidad de dar sentido al texto y que tantos señalan en peligro.

"Ahí sí, 'la muerte del autor es el nacimiento del lector', pero este no debe olvidar nunca que lo que se le ha dado también le puede ser sustraído."

¿Un lector-consumidor o un lector-cotilla, o mejor: un consumidor-cotilla y poco importa si lector? Por otra parte habría que preguntarse si el autor quiere lectores o prefiere o se contenta al menos con compradores de sus libros.

*
Al tiempo que he ido leyendo El libro tachado, cuya hechura apenas si jerarquiza entre cuerpo de texto y nota al pie, he pensado constantemente en el autor-estilo y en el lector-escritor como si de un eco o fantasma se tratase, es decir, una presencia soterrada pero constante que se manifiesta como opuesta a aquello de lo que el libro trata: la negación. De modo que o soy demasiado testaruda en mi lectura o forma y sentido son aquí del todo coherentes: mientras se tacha y se señala lo olvidado, lo afirmativo sube a la superficie. 

No digamos ya la persistencia en manfiestarse de ese espectro contemporáneo: esa lenta pero persistente borradura y confusión de ebrios autores-estilo en esta babel que es la red (pero no solo la red sino también el mercado), donde todo puede ser banalmente confundido, encontrado y a la vez extraviado, siempre y cuando exista la voluntad de encontrar y de extraviar, es decir, la voluntad de leer y detectar y pronunciarse.



lunes, 20 de octubre de 2014

Rodrigo Fresán y el naufragio para armar

Rodrigo Fresán, La parte inventada, Barcelona, Literatura Random House (2014)
http://www.megustaleer.com/ficha/RH27378/la-parte-inventada

¡Oh, novela, oh, ese experimento centrifugado y atento y minucioso!
  
Confieso que estoy confundida, pero sobre todo que me emocionó con su aire melancólico y veloz. Novela de madurez, si se quiere, honesta y sincera la voz. ¿Fresán puede conmover? Puede. 

Una autobiografía inventada, un recorrido perfecto que comienza y termina en una avión donde tiene cabida hasta su propia interpretación, porque es círculo que se cierra a sí mismo: la educación de un escritor: su educación sentimental y su variación. 

Acaso La parte inventada no sea más que la puesta en escena del acto de fresar la experiencia de escribir. ¿Recuerdan lo que es una fresa?
Fresa. f. Herramienta de movimiento circular continuo, constituida por una serie de buriles o cuchillas convenientemente espaciados entre sí y que trabajan uno después de otro en la máquina de labrar metales o fresarlos.

Permítanme agregar aquí una imagen de mi reelaboración de la lectura en formato analógico a partir de algunas citas:





Hace unos días escuché a Fresán fantasear con ganar el euromillones para estarse dos años sin escribir. Como otro experimento: qué cambiaría, cómo afectaría al estilo, o también: ¿es más rentable y agradable no escribir? Entonces recordé al pianista de jazz Bud Powell quien tuvo que volver a aprender a tocar escuchándose a sí mismo después de recibir tratamiento de electroshock a causa de su esquizofrenia. Todos imaginamos la hipótesis de que en lugar de escucharse a sí mismo para volver a aprender a tocar, hubiera utilizado, por error, a otro pianista como modelo.

¡Oh, novela, oh, ese experiemento!






lunes, 13 de octubre de 2014

A propósito de los temas femeninos

La columna y la otra de Ignacio Echevarría junto con la revisión de galeradas de la muy recomendable revista Granta (de próxima aparición, editada por Galaxia Gutenberg), me ha llevado a reflexionar una vez más sobre lo que significa escribir para una mujer y sobre la importancia que se le da a lo que se denomina "temática femenina", es decir, aquello de lo que escriben las mujeres en contraposición a los temas de los hombres, o mejor: aquello sobre lo que las mujeres tienen permitido escribir. ¿No se trata acaso de un debate remanido y envejecido, al menos en Occidente?

No deja de llamarme la atención que este debate siga vigente: la discriminación, la prohibición, la violencia, el machismo/feminismo, etc.
Será que el debate no ha terminado de resolverse o que, como síntoma de su por fin pronta inanidad, está más eufórico que nunca como si se tratase de los últimos aleteos de vida: la fuerza bruta del animal a punto de caer muerto.

*
Aquí va una tentativa de algunos temas femeninos:

1. La escritura del cuerpo
2. La escritura sobre la locura/discapacidad mental
3. La trama nupcial y sus variantes (maternidad/novela erótica donde la mujer es esclavizada, etc.)
4. El suicidio
5. La fantasía andrógina
6. La escritura de las pequeñas cosas, los detalles

Ahora pensemos en autores como Artaud o Eugenides, dos ejemplos del todo femeninos según esta lista.

*
De todos estos temas, puede que a la mujer le interese detenerse en el tema de la maternidad (y me refiero al embarazo) como de ninguna manera puede interesarle al varón por razones de todos conocidas. ¿La procreación no es entonces un tema universal? Quizá la experiencia de la procreación no lo sea, como tampoco tantas experiencias de las que muchos carecemos: la guerra, el hambre, la aurora boreal, el desierto, la ceguera. 


 *
Novelas de claro público femenino donde se ata a las mujeres y se les enseña que eso es lo deseable (¡así es como ha de gustarte!), o novelas juveniles en donde se les habla a las chicas de lo "bueno" del deseo de ser mamá por encima de la necesidad de autosuficiencia e independencia, sí que me parecen incomprensibles. Nos quejamos del maltrato de género, pero lo festejamos. Nos quejamos de la desigualdad, pero enseñamos a nuestras hijas a ser dependientes y serviciales. Secretarias serviciales.

El tema sigue candente, a juzgar por los discursos. Habrá que ver si solo se trata del canto de un cisne, o más bien es asunto inherente a la diferencia, al poder o la jerarquización, y por lo tanto un tema condenado a relaborarse y repetirse.

lunes, 6 de octubre de 2014

Eduardo Halfon o Israel interrogado

Eduardo Halfon, Monasterio, Barcelona, Libros del Asteroide (2014)
http://www.librosdelasteroide.com/-monasterio

Novela de reflexión o meditación o de intimista introspección construida con recuerdos hilvanados a colación de un viaje a Israel, al origen, a las raíces de lo que se supone la identidad y la epifanía allá esperada y no sentir nada.
"Me acerqué. Estiré una mano con discreción, con cuatela, como si estuviese haciendo algo prohibido, y lo toqué. Quería sentir algo, lo que fuera, cualquier cosa. No sentí más que piedra."

De prosa certera y bien tejida, deliciosa a ratos pero sin titubeos decorativos, asistimos a escenas de desconocimiento, intolerancia, no comprensión, pero sobre todo prevalece una postura distanciada del fanatismo. Allí la pesadilla del Holocausto pero allí también el incomprensible odio al árabe. Valiente este narrador que cuestiona todo resquicio: alguien dijo que cualquier premisa llevada a su extremo se convierte en la contraria.

"Pues si es así, dijo, usted está siendo más intolerante que ellos. Me quedé callado. Le guste o no, dijo, lo acepte o no, usted es tan judío como ellos. Dijo: es así. Dijo: Esa es su herencia. Dijo: Lo lleva en la sangre. / Se me ocurrió, viendo a mi hermano de pie frente a todos los edificios grises de Kiryat Mattersdorf, que ese discurso del judaísmo llevado en la sangre, que ese discurso del judaísmo no como religión sino como genética, sonaba igual al discurso de Hitler."


Bien alejada de lo tendencioso, Monasterio nos invita al cuestionamiento constante sin prejuicios ni pelos en la letra ni violines naifs, pero el acento recae en el ejercicio mismo de dudar, no la certeza en sí. Porque a cada página consigue exponer la ambigüedad. Relativizar y subrayar a un tiempo. Y celebro ese acierto.

Os dejo una entrevista con el autor gentileza, una vez más, de Canal-L:





lunes, 29 de septiembre de 2014

Adolfo Bioy Casares y la felicidad

Vivos están los personajes de Bioy Casares. Desesperados, también, pero con una desesperación para nada agobiante. ¿Qué quiero decir? Que vacilan entre la despreocupación y la inquietud. Que confían y desconfían a un tiempo. Las cavilaciones son constantes, pero poco insidiosas. Estos personajes adoran a las mujeres, aunque podría decirse que de una manera algo avejentada, en concreto: sus mujeres son tontas, pero sobre todo adoran celebrar que la tonta les haga caso.

Entre la vigilia y la pesadilla, de cierto aire kafkiano o Machado de Assís, los escenarios se van enrareciendo, pero sin perder la felicidad. Un humor moderado recorre su obra, el humor del héroe que duda y que se equivoca. El tocado por la suerte a veces, lo que generalmente termina por pagarse con un golpe de mala fortuna.


*

Dormir al sol (1973) cuenta la historia de un relojero que se ve obligado a internar a su mujer en un frenopático. Son los otros personajes los que van moldeando sus pensamientos y van tomando las decisiones que le sobrevienen, por lo que la desconfianza y la impotencia recorren el libro entero.





"A mí la idea de mudarme, siempre me contrarió. Siento apego por la casa, por el pasaje, por el barrio. La vida ahora me enseñó que el amor por las cosas, como todo amor no correspondido, a la larga se paga."


La historia es descabellada, pero no desde el principio. Va adquiriendo ese aspecto onírico poco a poco sin perder el sentido del humor. Como diría uno de sus personajes, se trata de un "disparate acuático", es decir, un sinsentido que transcurre hacia la rareza, aunque las acciones parecen concatenantes. Una sucesión de escenas que devienen absurdo.

"Sin ir más lejos, pensá en política. / —¿Qué tiene que ver la política? / Traté de explicar la diferencia entre la política y mi apego por Diana. Me interrumpió: / Sin ir más lejos, pensá en las elecciones y en las revoluciones. La mitad de la población está satisfecha y la otra, desesperada."

*


Completo la celebración con dos libros de relatos: Una muñeca rusa (1990) y El lado de la sombra (1962).

Allí tenía marcadas algunas frases:

(De Una muñeca rusa)

"Cuando ellos tardan es porque no pudieron llegar antes; cuando yo tardo, es porque soy sudamericano." ("Una muñeca rusa")

"Estoy seguro de que llegaron a esa interpretación por el solo hecho de desearla. Si como alguien sostuvo, en cualquier libro el lector lee el libro que quiere leer, estas funciones del Politeama prueban que podemos decir lo mismo del público y de las obras de teatro." ("Catón")

"Pienso: 'Parece contento, aunque no hay razón para que lo esté. Vive, como yo, entre europeos hostiles, por más que lo disimulen. Hostiles a quienes juzgan diferentes.'" ("El navegante vuelve a su patria")


(De El lado de la sombra)

"El novelista repliquédebe ejercer la imaginación en la obra, pero en la vida, ¡por favor!, déjenos elegir cualquier expediente fácil. Le digo más: conviene Mar del Plata porque es pan comido; no andaré alelado, buscando puntos de interés, ni me distraeré de la novela." ("La obra")

"Fuera de las mantas respiraba con libertad, pero en compensación oía a la pareja. ¿Qué murmuraba ahora la peruana? Suspiraba en voz ronquísima: 'Me muero me muero me muero me muero'. Casi le grito: 'Ojalá y de una vez, por favor'. Busqué refugio en El diablo cojuelo; seguía oyendo. Busqué refugio en el sueño; apagué la luz, cerré los ojos, traté de abstraerme; seguía oyendo." ("Un viaje o El mago inmortal")






lunes, 22 de septiembre de 2014

Hebe Uhart o el desparpajo

Hebe Uhart, Relatos reunidos, Buenos Aires (2010)
http://www.alfaguara.com/ar/libro/relatos-reunidos-u/

El universo Uhart abunda en el campo argentino y en la inmigración de Italia y deviene sencillez de mirada asombrada, de niño quizá, para transformarse sorpresivamente y con suma agilidad en lenguaje saltarín y preciso a la hora de narrar acciones cotidianas, detalles mínimos, riqueza de voces y matices léxicos donde el humor y el lenguaje toman protagonismo. Así las nouvelles Camilo asciende y Mudanzas, y muchos de sus cuentos, que reiteran temática.

Brillante, sin duda, y alejada de la temática predominante, la nouvelle Memorias de un pigmeo, tal vez variación-reverso sobre El entenado de Juan José Saer:

"Por fin me acerqué y me habló una mujer en nuestro idioma, pero suena tan raro en labios de ella que cuando nombra las cosas parecen otras. Me parece tan raro que ellos, que tienen otro espíritu, se puedan apropiar del lenguaje nuestro, ni los hemos comido ni nos han comido; al elefante le dicen fefante y a la cebra celebra. Después, hablan entre ellos con palabras más o menos así Hans, tribauss, mackassen."
"Me gusta mucho escribir, porque es como hablar pero en lenguaje mudo; es hablar sin hablar."


*

Experiencia Uhart quiere decir excelencia en lo aparentemente sencillo. Quiere decir divertimento y sobre todo desparpajo.

"Y no, no nací para pobre. ¿Y qué? Preguntale si les gusta a los pobres esperar un colectivo cagados de frío en Villa Caraza, que no les ponen ni un refugio. Por otro lado está bien, porque si los ponen, los rompen." ("Cosas que pegan, cosas que no pegan")
"Hace poco tiempo, se me ocurrió que me tenía que casar con un viejo. Fue por unos días no más. Yo me imaginaba un viejo redondo, sólido, de más se sesenta años, no un hombre medio viejo. El viejo tendría lo que se llama experiencia de la vida y yo haría lo que se me antojara." ("Un posible marido viejo") 





lunes, 15 de septiembre de 2014

Sergio Galarza o la rabia también inmigra

Sergio Galarza, Paseador de perros, Avinyonet del Penedés, Candaya (2009)
http://www.candaya.com/paseadordeperros.htm

Novela de escenas alrededor del empleo de un inmigrante peruano paseador de perros, tal como indica el título, y es reflexión sobre la precariedad y sobre la discriminación y sobre todo la autodiscriminación de los que viajan y buscan un destino propio.

"Si la X no fuera la primera letra de mi documento de identidad, nadie me reconocería como inmigrante porque no uso zapatos con escamas ni ropa de imitación y mi cabello solo brilla cuando no lo lavo en varios días. X de extranjero. X de problema. X porque estás marcado."
Habría que remarcar que esto es real pero que además es también igual si dispones de doble nacionalidad: el estigma de haber nacido en otro lugar, según la violencia de la discriminación y la violencia del nacionalismo y la violencia hacia los atrevidos que se desplazan, cada cual por sus motivos, pero sobre todo la violencia, más remarcable si cabe, de pretender diferenciarse de todos los trashumantes: intentar clasificarlos en diferentes tipos, negarse a que nos envuelva la misma bolsa que contiene todo aquello extranjero.

A veces es necesario desplazarse para que la conciencia de clase te abofetee.

"Me paré frente a la fuente en la cual habían plantado un pedazo del Muro de Berlín, de aquella época cuando las ideologías servían para complejizar las diferencias entre ricos y pobres, explotadores y explotados, dueños y empleados, y deseé estar del otro lado."

Interesante novela, ágil y fresca, de frase sencilla y exudante de rabia contenida. Un baño de realidad.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Agustín Fernández Mallo o la perplejidad

Agustín Fernández Mallo, Limbo, Madrid, Alfaguara (2013)
http://www.alfaguara.com/es/libro/limbo/

Aproximaciones al limbo y su divertimento:

1. El limbo es el estado exacto donde el sonido y el espacio se comprenden o confunden. El Sonido del Fin habita en el desierto, carente de objetos (al menos numerables); la sonoridad del disco depende escrupulosamente de la disposición de los objetos en la sala de grabación.

2. El limbo es el estado intermedio entre el original y la copia, aunque todo absolutamente es copia, según nos dicen. Determinar de qué limbo es copia esta novela, o mejor: determinar hacia qué copia o desde qué copia se construye este limbo intermedio.

3. La muerte es doble, gemela, copia; la segunda persona es el hambre. El limbo es el universo paralelo donde habitan tanto el hambre como las almas muertas (y no pienso en Gogol sino en México y sus muertos).

4. La irrealidad es lo incontable; lo determinado es real.
       a) La segunda persona es real (el hambre).
       b) El limbo es irreal.
       c) Los personajes son irreales.
       d) La disposición de los objetos es absolutamente real.
       e) El desierto es irreal.
       f) El vómito es irreal.
       g) El plagio es irreal.
       h) La cita es real.

5. Limbo es una novela teórica y musical (aunque no comparto criterios). Corrijo: Limbo es una novela teórica y sonora.

6. Limbo es una novela sobre Mengele y sus gemelos.

7. La perplejidad es descaradamente real.






lunes, 1 de septiembre de 2014

William Gaddis o la novela wagneriana

William Gaddis, Jota Erre (1975), traducción de Mariano Peyrou, Madrid, Sexto Piso (2013)
http://www.sextopiso.es/5985-jota-erre/

El anillo de los nibelungo empieza con un prólogo: El oro del Rin. Aquí se cuenta cómo Alberich, el enano, roba el oro escondido bajo el agua del Rin y con él construye el anillo que otorga a quien lo posee un inusitado poder. Con el mismo oro se construye un yelmo o máscara que al colocárselo le permite tomar diversas formas por acto de magia.

Con el anillo y su desmedida ambición de riqueza (ya que solo es posible forjarlo si se está dispuesto a renunciar al amor), el enano domina a los de su especie, esos seres de las montañas, que en la mitología se relacionan generalmente con el oro y la muerte y la tecnología y la magia y los instrumentos musicales.


*

¿Jota Erre no es acaso una novela absolutamente wagneriana? No solo por el argumento, también por el recurso del leitmotiv: las palabras o expresiones o interjecciones repetidas de los personajes que permiten identificarlos.

Además, es una novela completamente sonora: una construcción de voces que se elevan y voces que se entrecruzan y luego callan y se interrumpen constantemente unas a otras incluidos también los sonidos de la radio y la televisión. Un artefacto similar al rollo de pianola: colócalo y se ejecutará a la perfección, tal y como el pianista tocó la canción cuando grabó dicho rollo. (No olvidemos que antes de matar al pianista hay que asegurarse de que haga su trabajo.)
"[...] o si las lanzaderas tejieran por sí mismas y los plectros tocaran la cítara por sí mismos, sin una mano que los guiara, entonces, los arquitectos no necesitarían trabajadores y los amos no necesitarían esclavos."

Lo que enseguida me lleva a pensar en aquellos monos borgianos tecleando en una máquina de escribir durante toda la eternidad, y también en el azar y la desaparición de la conciencia de autoría.


Abre el libro y ejecuta la novela y notarás como si tuvieras entre manos un simulacro mágico: parece que el narrador haya desaparecido, solo escuchamos, interpretamos, deducimos. Tomamos la forma de lector-piano: una lectura exigente y satisfactoria para los ambiciosos, para aquellos que como Alberich buscan bajo las aguas literarias el oro del Rin.

Fascinante, también, el recurso para unir todas esas voces. Las suturas son deliciosas: un coche que pasa, una llamada telefónica, un viaje en tren, un encuentro casual nos trasladan de un escenario a otro, de una escena a otra.

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¿De qué habla la novela?

"Sobre un montón de cosas, es, no se puede saber sobre qué es un libro antes de que esté hecho, sobre eso es cualquier libro que valga la pena leer, solucionar problemas."



"O sea, justo desde el principio, que pensé que era un plan buenísimo pedirle prestado dinero a un banco, cuando descubrí que casi no se puede no pedirles dinero, hasta que ahora tienen como a todo el mundo cogido por los huevos, o sea, ¡lo que tendría que haber hecho es ir a por un banco desde el principio!"




"Dieciséis años, como vivir con un inválido, joder, dieciséis años, cada vez que entras ahí, sentado, esperando, igual que lo dejaste, mueve un palito, ahuecarle la almohada, cortar un párrafo, añadir una frase, darle la mano, joder, pequeña, calentarle la leche, añadir una coma, sales un rato a tomar el aire, paquete de cigarrillos, vuelves, exactamente igual que lo dejaste, ojos te siguen por toda la habitación, mueve su palito, tienes que imaginarte qué coño quiere, ahuecarle la almohada, joder, cambiarle la venda, leer en voz alta, cambiar una oración de sitio, limpiarle la barbilla, otro párrafo, joder, ojos te siguen cuando sales, te quedas una semana, te quedas un mes, todo el año, joder, pensar en otra cosa, joder, los amigos te preguntan cómo va, todos esperan que esté listo para salir algún día, no quieren malas noticias, no hay noticias, mejor que les cuenten mentiras, sonrisa enorme, cualquier día de estos, vas por la calle, joder, hay sol, empiezas a pensar que a lo mejor te lo encuentras, que a lo mejor ya está todo arreglado, has salido solo, vuelves, abres la puerta, joder, exactamente donde lo dejaste..."
 

lunes, 25 de agosto de 2014

Juan Gabriel Vázquez o la construcción de la memoria

Juan Gabriel Vázquez, Las reputaciones, Madrid, Alfaguara (2013)
http://www.alfaguara.com/es/libro/las-reputaciones-5/


Algo acecha: la desmemoria, la desconfianza sobre la construcción de esa memoria, la fragilidad de la reputación.

Al protagonista de esta historia, un caricaturista reconocido, se le presenta un día en casa una joven que pretende recordar lo que pasó una noche puntual. Entre ambos reconstruyen un recuerdo compartido (y por lo tanto, a primera vista, real).
"Qué rara es la memoria: nos permite recordar lo que no hemos vivido."
Sin embargo, no deja de exponerse la duda y el recelo sobre la veracidad de lo acontecido. ¿Se puede narrar la memoria, o mejor, la sospecha de esa memoria? ¿Acaso la memoria no es esclava de la interpretación? La memoria es tan artificiosa como la ficción, y lo mismo puede decirse de la reputación que pende de un hilo.

"Y él pensaba en ese giro curioso, hacer memoria, como si la memoria fuera algo que fabricamos o pudiera conjurarse, a partir de ciertos materiales bien escogidos, con la mera fuerza del trabajo físico."

La reputación de las personas puede extrapolarse: la reputación de las regiones, los países, las comunidades. La reputación trabaja para la opinión pública, que a veces parece que importa.

"Tal vez eso era la reputación: el momento en que una presencia fabrica, para quienes la observan, un precedente ilusorio."

Novela sobre la memoria y reputación, que a ratos se asemeja, en cierta manera, a la ciencia ficción: recordar hacia el futuro o construirlo.

"Para una tribu indígena de Paraguay, o quizás era de Bolivia, el pasado es lo que no vemos ni podemos conocer. El meteorito siempre viene por la espalda, no lo vemos, no podemos verlo. Hay que verlo, verlo venir y hacerse a un lado. Hay que ponerse de cara al futuro. Es muy pobre la memoria que solo funciona hacia atrás."

Aquí Juan Gabriel Vázquez presenta la novela en Casa América:

https://www.youtube.com/watch?v=djdYoybdcFU

lunes, 11 de agosto de 2014

Marcel Schowb y la desaparición de la risa

Marcel Schwob, El deseo de lo único, trad. de Cristian Crusat y Rocío Rosa, Madrid, Páginas de espuma (2012)
http://paginasdeespuma.com/catalogo/el-deseo-de-lo-unico/

Envejecida a veces pero destellante a ratos esta antología de textos críticos de Marcel Schowb, sobre todo para rastrear influencias:

"El auténtico lector crea casi tanto como el autor: solo que aquel construye entre líneas. Quien no sepa leer en el blanco de las páginas jamás será un degustador de libros." (p. 303)


En concreto quería detenerme en un pasaje del que quizá valga la pena adentrarse un poco e imaginar sus implicaciones a largo alcance. Dice Schwob:

"La risa está probablemente destinada a desaparecer. ¿Por qué razón, entre tantas especies animales extinguidas, habría de persistir el tic de una de ellas? Esta ordinaria manifestación física ante la percepción de una cierta desamornía en el mundo se borrará con el escepticismo total, la ciencia absoluta, la piedad general y el respeto por todas las cosas." (p. 205)

¿Desaparecerá el humor en la literatura, en la vida?

En épocas como las de ahora donde apenas si nos permitimos unas risas, la afirmación parece una premonición. Aunque es cierto que el humor suele salvarnos de la desmesura, y donde más abunda la barbarie, el sarcasmo parece funcionar como el mejor antídoto.

Pero si las cosas siguen por derroteros similares y se empecinan en repetirse y se parecen demasiado a ciertas pesadillas de la humanidad, de poco nos servirá el decoro o la mudez o la sonrisa empática. Ya no habrá normas compartidas. Ya no habrá respeto por nada. No habrá de qué reírse, porque la entropía ni siquiera será percibida como tal.

Ojalá quede en broma pesada nomás.